Crónica jocosa de un viaje accidentado: Italia

Publicado: 28 julio, 2011 de Will Saez en Comedia, Hasta Aquí Puedo Escribir, Humor
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Hola, to all the spanish “Jocosos In da House” fans.

Bien, después de esta idiotez de introducción a lo Lewis Hamilton para Vodafone comenzamos. Lo primero decir que he escrito eso porque estoy en Italia de vacaciones y vuelvo mañana, pero como añoro mi amado país y mi amado blog tenía que ponerme al día y escribiros algo. Bien, después de esta segunda patética introducción jocoso-patriótica comenzamos.

Este verano quedamos en hacer un viaje a Italia, y digo quedamos por no decir “por cojones”, porque todos los otros viajes se nos disparaban de precio, y como preferíamos dormir en una cama de una ciudad modesta que en un cajero de una urbe lujosa decidimos hacerlo así. Pretendíamos ir a Oslo, y con todo lo que ha pasado esos días por allí podríamos decir que los altos precios de eDreams han salvado nuestras vidas. Gracias eDreams, gracias RyanAir.

Por cierto, los que me han acompañado en este accidentado viaje han sido un futuro colaborador de este blog y el colaborador Pablo Hernández, al que desde aquí le digo que le vamos a despedir en breves, porque vaya de la playa con su inactividad…

Con lo de ciudad modesta me refería a Bolonia, donde estamos ahora, porque también hemos ido a Florencia, que está chachi piruli.

Salimos desde Valencia a Bolonia el sábado 23 por la mañana, el mismo día que se estrenaba la esperadísima octava temporada de “Entourage”, la cual tuve oportunidad de gozar ayer. Volábamos con la que seguramente sea la peor compañía de aerolíneas del mundo, RyanAir. Turbulencias como siempre, eso no podía faltar, lo que sí faltó fue el sonido de las trompetas que ponen al aterrizar. Ya se han ahorrado hasta eso. Manda huevos.

Llegamos allí, cogemos las maletas y nos vamos a la estación de trenes para irnos a Florencia. En nuestra estancia en la estación de trenes unas tres personas distintas  en distintas ocasiones y que tenían pinta de dedicarse íntegramente al hurto y estafa nos pidieron dinero (para drogas, seguro). Vimos gente rara, demasiado rara, y lo que sentimos en ese momento era “Miedo y asco en Bolonia”. Let’s go to Firenzeeee!

Al llegar allí ya pude estrenar mis nuevas gafas a lo aviador de la LuftWaffe y conseguimos llegar a nuestro cutre-apartamento en la Vía San Zanobi, cerca del Duomo. Aquí pasó como con los carteles de hamburguesas, que parecían más grandes de lo que en realidad son. La que nos alquiló el apartamento, una defraudadora de Hacienda (o Haciendini, en italiano) nata nos obligó a pagar la casa de los 7 enanitos en Cashhhhh. Luego nos dio la chapa hablando de la ciudad durante media hora, hasta que yo le dije que la bola anti-mosquitos que tenía colgada en la pared parecía una PokéBall y asustada por mi “frikismo” latente salió del apartamento.

La ciudad mola la gramola, y lo más destacable jocosamente hablando fue el colega que nos echamos en un bar, que repartía flyers y se despedía de las españolas diciendo: “Hashta luegouuu, locassshh”. Un crack en toda regla. El segundo día que nos vio nos preguntó en su perfectamente mal hablado castellano: ” Eshtaish muy bien, o muy mal?”.

Lo siguiente fue irnos ayer a Bolonia, desde donde volveremos mañana a Espagna, y volvimos a esa estación de trenes que tantas alegrías nos ha dado. No nos ha gustado la pobreza de la ciudad, creíamos que estaría mucho mejor. Estoy convencido de que si no muero por un navajazo moriré atropellado, porque aquí imperan los Fernandos Alonsos y los Alexs Crivillés que conducen sus coches y motos como kamikazes. En cualquier caso morir en Italia, qué bonito.

Hoy hemos ido a un museo en el que los vigilantes de seguridad ( que eran trabajadores voluntarios) nos perseguían por cada habitación como si fueran Al Capone’s dedicados por entero al arte. Los teníamos a medio metro, y al final me decidí a echarle la bronca en inglés a uno de ellos, que se quedó a cuadros el pobrecico. Ese nos dejó en paz. Cuando salí fui directo a por la hoja de reclamaciones, pero no tenían y me dijeron que le enviara una carta al director. En ese momento pensé: ” Si la gente no se lee las Cartas al Director del periódico el director de un museo no se va a leer la mía”, así que dejé mi cruzada y me fui. Al salir lo hice bien pegado al edificio, porque seguro que había francotiradores apostados en el tejado intentando buscar “Vendetta”. Supongo que mañana amaneceré al lado de una bonita cabeza de caballo cortada.

Para poner la guinda después nos fuimos a una cafetería en la que me pedí un cannolli al más puro estilo “Soprano”. En ese momento me sentí todo un James Gandolfini, pero cuando me llegó la cuenta en la que indicaba que ese trozo de bollería barata me iba a costar 4 eurazos se me pasó la tontería mafiosa.

En fin, me hubiese extendido más en esta crónica, pero ya es suficientemente larga y no creo que la lean más de dos personas. Desde aquí tienen ganas de dejar Bolonia para poder irse a la mierda, como el argentino que vive en Toronto. No conocéis la broma? Pues os la pongo aquí para que lo gocéis aún más.

Nos vemos mañana para disfrutar del calor, la humedad y los mosquitos de Valencia.

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comentarios
  1. Axel Börsch dice:

    Que cabroncete, y yo en Valencia pringando. A ver si vuelves ya que hay que ponerse with the Podcast.

  2. @FastETC dice:

    aqui la gente presumiendo de vacaciones y uno encerrado, que poca consideracion.

  3. Will Saez dice:

    Preferiría haberme quedado encerrado y no pisar Bolonia, puedes creerme xD

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